Seguimos con los seis Paramitas: La bondad
Los seis Paramitas son una enseñanza del Budismo Mahayana. Paramita puede ser traducido como “perfección” o “realización perfecta”. Esta perfección no es una realización normal u ordinaria sino la trascendencia de la realización. A menudo vemos que paramita es traducido como “cruzar hacia la otra orilla”, refiriéndose a la orilla del no-miedo y libertad. Para cruzar desde donde estamos debemos hacer algo y esto es paramita.
La segunda paramita o perfección es la práctica de la bondad. Nos preguntamos, ¿Qué es la bondad? ¿Qué hace que un ser sea bondadoso? Y ¿Cómo puedo practicar la bondad?
La bondad es el cuidado a todos los seres concientes. En la tradición yoguica Hindú, el maestro Patanjali, nos habla en el Yoga Sutra de la bondad como la raíz del yoga. Si el yoga fuera un árbol adonde la iluminación es el fruto, las raíces son los yamas, esto es las restricciones del yogui con respecto a los demás.

Los yamas son 5, veremos de qué manera nos dice Patanjali, podemos cuidar a los demás mientras estamos despiertos y en la practica mas avanzada, durante los sueños también.
El primer yama es Ahimsa: no dañar. La palabra proviene de himsa: causar daño y a un prefijo que niega, ahimsa significa no causar daño, o para decirlo de manera positiva, favorecer la vida. Toda la vida no solo la humana.
¿Cómo? Simplemente dando de comer al que tiene hambre, haciendo un masaje al que esta cansado, acompañando al que está solo, evitando pisar un camino de hormigas, ayudando a una persona a bajar del auto, etc. Las posibilidades son infinitas.
El segundo yama es Satya: honestidad. La palabra proviene de la raíz sat: ser. Decir la verdad es nunca causar en la mente de otro una impresión que sea diferente de la que vos tenes de algo. Ser verdaderamente honesto con los demás y con nosotros mismos es difícil, requiere estar presente y aceptar lo que somos en el momento sin engañar.
En la tradición Tibetana satya viene acompañada de otras dos formas de control del habla; no hablar para dividir y no hablar sobre cosas sin sentido.
El tercer yama es Asteya: no robar. Viene de la raíz stai: tomar o robar, y del prefijo a que niega. No tomar algo que no te pertenece sin permiso. Algunos ejemplos más sutiles de robar son: 1-en el trabajo, trabajar menos horas de las que fueron pactadas, usar los recursos de la oficina para uso personal como teléfono, fotocopias, etc. 2-No pagar los impuestos. 3- derrochar los recursos del planeta es robar también de futuras generaciones. 4- robar el tiempo. 5- robar la propiedad intelectual de otro.
El cuarto yama es Bramacharia: la pureza sexual. La palabra proviene de la raiz bhir: hacerse grande o fuerte y la raiz char: mover, una forma de moverse en la vida. En la tradición yoguica y budista es la abstinencia sexual. Para las personas que no tienen un compromiso de celibato, bramacharia es el cuidado en el sentido de respetar estrictamente las parejas de los demás.
La quinta y última yama es Aparigraha: la no codicia. De la raíz grath: agarrar. La codicia/posesividad es cuando nos ponemos tristes porque alguien tiene algo bueno que deseamos para nosotros.
En Tibet aparigraha viene acompañada de otras dos formas de control de la mente; mala voluntad: ponerse contento cuando a alguien le va mal y visión incorrecta del mundo. Por ejemplo no creer que de una acción positiva siempre vayamos a obtener un resultado positivo y de una acción negativa un resultado negativo y no hacer nada por cambiar esta visión incorrecta.

La práctica de la bondad es cuidar a los demás como a vos mismo, como a tu ser mas querido. Dar a los demás lo que deseas para vos.
En el capitulo sobre la meditación del Bodhisattvacaryavatara el Maestro Shantideva nos dice: “Toda la felicidad que existe en el mundo, viene del deseo de hacer felices a los demás. Todo el sufrimiento que existe en el mundo viene de desear la felicidad solo para nosotros.”

Shantideva
Y más adelante: “Ahora deberás comprender mente mía, que soy una persona que pertenece a los demás. De ahora en adelante no tienes permiso de tener un solo pensamiento sobre cualquier cosa que no sea para servir el propósito de todos los seres sintientes.”
Al final del camino nos daremos cuenta de que “yo” y “otro” son solo son una idea, una fantasía, una ilusión. Nunca existieron. Nuestra máxima protección es proteger a los demás, como un solo cuerpo, un solo ser.
Carola Terreni
Abril 2009



