El Principe Dighavu
Una vez unos monjes que no podían parar de pelear entre ellos, se acercaron a su maestro el Buda para pedirle consejo. “Hermanos”, respondió el Buda con calma, “Les he dicho ya muchas veces que las peleas y las discusiones no son la solución de los problemas- pero a pesar de esto ustedes continúan. Recuerden que incluso algunos reyes con grandes y poderosos ejércitos han aprendido la bondad. Mucho mas tendrían que aprender ustedes que viven la vida santa sin posiciones, ustedes deberían ser la luz en el mundo, deberían ser conocidos por su bondad. Escuchen ahora esta historia de un noble principe quien se convirtió en un verdadero héroe en el mundo.
Había una vez dos reinados que eran vecinos. Un reino pertenecía al Rey de Kasi: un gobernante poderoso que poseía un gran ejercito y tesoros rebosantes de oro. El otro reino pertenecía el Rey de Kosala un gobernante mucho mas pobre ya que tenia un pequeñísimo ejercito, poco oro y menos tierras que el rey de Kasi. Y sucedió tal como ustedes se lo podrán imaginar, que el Rey de Kasi miro el pequeño reino de Kosala y decidió que debía conquistarlo.
El rey de Kosala escucho que una gran armada se dirigía hacia su pequeño reino y supo instantáneamente que no tenia ninguna oportunidad, así es que para evitar el derramamiento de sangre aconsejo a sus ministros a rendirse y entrego su ejercito inmediatamente. Justo cuando los soldados atacantes estaban muy cerca, el rey de Kosala se escapo de su ciudad junto con su reina, ambos disfrazados de alfareros.
Después de un tiempo de estar viviendo entre el pueblo, la reina dio a luz a un hermoso niño. En secreto lo coronaron y lo llamaron Principe Dighavu. Los reyes amaban tanto al niño que su única preocupación era su seguridad. El rey temía que de algún modo en el futuro alguien los reconociera. Era solo una cuestión de tiempo, pensaba el rey, hasta que un espía los vea y los maten a todos. Así es que con mucho dolor los reyes de Kosala enviaron a su pequeño principe a ser criado en el campo por una familia de campesinos.
Y sucedió que doce años después las cosas fueron tal como el rey había temido. El peluquero actual del rey de Kasi había sido una vez peluquero del rey mas pobre y un día en medio del tumulto del mercado el peluquero reconoció al rey disfrazado. Inmediatamente lo siguió hasta su casa escondiéndose detrás de la muchedumbre. Luego el peluquero le contó al rey de Kasi su descubrimiento mientras se deleitaba pensando en la gran fortuna que el rey le iba a otorgar como recompensa. “Tengo noticias que lo harán feliz señor Rey! Dentro de las paredes de esta misma ciudad, viven el rey y la reina de Kosala disfrazados como mendigos!”
Cuando el rey de Kasi escucho esto, temió que si los viejos reyes seguían vivos, tendrían miles de razones para querer matarlo y volver a su reino. Disfrazados o no estaban seguramente esperando la oportunidad de matarlo. Así es que dio orden a sus guardias diciendo: “ Vayan ahora a las casas de los alfareros. Arresten al viejo rey y reina! Y cuando los encuentren, aten sus brazos, llévenlos fuera del muro de la ciudad y mátenlos!” así es que los guardias fueron a cumplir su misión.
Pero resulta que ese mismo día el joven principe Dighavu se despertó deseoso de ver a sus padres. Ahora que era mas grande y podía ir solo hasta la ciudad pensó: “ Hace meses que mis padres no me visitan, tengo tantas ganas de verlos hoy! Les llevare deliciosos frutos y quesos del campo como regalo.” Asi fue como el principe puso los regalos en una bolsa y salio muy alegre hacia la ciudad.
En la ciudad los guardias ya habían encontrado a la pareja real, les fue fácil ya que estaban exactamente adonde el peluquero les dijo. Ataron sus brazos fuertemente con sogas y los llevaron a los empujones hacia fuera de la ciudad. Pero el rey y la reina caminaban con calma y dignidad aunque sabían perfectamente que estaban a punto de morir.
Y asi fue como, justo cuando el principe estaba entrando en la ciudad vio a sus padres ser llevados hacia su muerte. En desesperación Dighavu se hizo camino entre el gentío para verlos de cerca, y cuando el los vio, ellos lo vieron también. Su padre grito, “Querido Dighavu, no mires demasiado rato! No mires poco rato! Ya que el odio no se detiene con mas odio!” Y su madre dijo: “No, mi querido, el odio solo se termina con el amor!”
Los soldados pensaron que los reyes habían perdido la cabeza gritando asi como locos a un tal Dighavu…
Pero los reyes advirtieron a Dighavu dos veces mas de la misma manera y al final el rey dijo: “El que es inteligente entenderá lo que estoy diciendo! Los demás no entenderán nada” Esas fueron sus ultimas palabras. Cuando las espadas cayeron sobre las cabezas de sus padres, el principe profundamente angustiado dijo un adiós silencioso para no revelar su identidad.
El principe Dighavu fue a un bosque cercano y cayo a la tierra llorando y llorando hasta que se le acabaron las lagrimas. Mirando la oscura noche pensó en la terrible muerte de sus padres y diseño un plan para recuperar el honor de su familia.
Lo primero que hizo fue regresar al pueblo adonde compro licor para los soldados que cuidaban los cadáveres de sus padres. Cuando los guardias se durmieron borrachos de tanto beber, el principe llevo a sus padres fuera de los muros de la gran ciudad para enterrarlos en el bosque. Sucedió que justo en ese momento el rey de Kasi se asomo a la ventana de su palacio y vio al joven rezar frente a los cuerpos de los viejos reyes. “Oh no!” dijo el rey desesperado. “Que es lo terrible que me va a suceder ahora? No tendré paz ni seguridad mientras que haya alguien que quiera vengar sus muertes!” Es asi que el rey nunca dormía bien y durante el día estaba nervioso y angustiado.
Mientras tanto Dighavu comenzó con su plan. Fue al establo adonde estaban los elefantes del rey y le pidió al entrenador que lo dejara aprender su arte. El entrenador dijo que si al alumno entusiasta. Como parte de su plan, se levanto temprano al dia siguiente y toco el laúd en el jardín del palacio. Su melodía era hermosa y atrapante. Al tercer día el rey de Kasi escuchando la melodía desde el balcón de su cuarto dijo a sus sirvientes que quería conocer al poseedor de tales dones.
Todo estaba saliendo de acuerdo al plan de Dighavu. Se presento frente al rey y toco su laúd y canto las mas hermosas melodías. El rey estaba impresionado y dijo “ Una voz asi solo puede venir de alguien de gran sensibilidad y profundidad de sentimiento. Quisiera que me hagas el honor de ser mi valet principal.” Asi es como el principe se convirtió en el sirviente personal del rey. Se levantaba bien temprano para preparar todos los asuntos del rey y se acostaba ultimo asegurando que todos los negocios del rey estuvieran a salvo. Al tiempo el rey lo nombro su consejero y confidente personal.
Unos años después, en una mañana de verano, el principe vio venir a oportunidad que estaba esperando. El rey quería ir a pasear en su carroza y cazar por los bosques cercanos y le dijo: “Anda hombre, prepara la carroza y vamos de cacería.”
El principe hizo lo que el rey ordeno y a la hora de decidir en que dirección salir el principe sugirió ir hacia el oeste ya que el ejercito del rey estaba haciendo practicas hacia el este y el principe quería estar bien lejos de los soldados. “Creo que la cacería será mejor en los bosques del oeste que son mas tranquilos.” dijo. Y el rey respondió: “Muy bien, si es mejor ir al oeste, pues allá vamos!”
En el cielo no había ni una nube y al medio día el calor era insoportable, el rey agobiado dijo “Hombre, estoy cansado y quiero descansar debajo de la sombra de unos árboles.”
“Por supuesto su majestad” dijo el principe muy contento, apeo los caballos a la sombra y les dio de beber. El rey se recostó debajo de un árbol banyano y se durmió enseguida.
El plan de Dighavu estaba casi completo, tenia la vida del rey en sus manos y pensó “ El rey de Kasi me ha hecho tanto daño como puede hacerse. Ha matado a mis padres, nos ha robado el reino, los tesoros y las tierras! Ha destruido el honor del reino de Kosala! Ahora es hora de vengar mi odio!”
Silenciosamente el principe desenvaino su espada.
Cuando tenia la espada sobre el rey y estaba a punto de darle muerte, las palabras de sus padres parecían gritar dentro de el: Dighavu, el odio no se detiene con mas odio! No mi querido, el odio solo termina con el amor!
El principe no podía desobedecer las ultimas palabras de sus padres. No podía matar al rey. Asi es que guardo su espada. Pero en ese momento el odio surgió nuevamente en el con mas fuerza aun! Hacia años que esperaba esta oportunidad. Otra vez desenvaino la espada con mas furia que nunca. Pero otra vez se detuvo en el aire, no podía accionar en contra del deseo de sus padres; y fue allí que en un instante entendió que el odio no terminaría con otro asesinato.
Justo en ese momento el rey se despertó de un salto, pálido y aterrorizado. “Su majestad” dijo el principe “que sucede? Por que se ha despertado tan asustado?”
El rey que casi no podía respirar contesto, “Ahora mismo en mis sueños, el hijo del rey de Kosala, el heredero, el principe- quería matarme con su espada, iba a cortarme la cabeza! Sentí que iba a morir!”
El principe Dighavu, toco la frente del agitado rey con su mano izquierda mientras que con la derecha guardaba su espada, y le dijo la verdad: “Yo soy el principe su majestad, usted hecho a mi gente de sus hogares, les quito sus tierras y todas sus posesiones, usted mato a mis padres y por su culpa yo tuve que ser criado a escondidas en el campo lejos de mi familia. Este seria el momento ideal para terminar con usted!”
El rey se hecho al los pies del principe diciendo: “Por favor perdóname la vida, te lo ruego!”
En su corazón el principe entendía ahora las enseñanzas y le contó al rey las ultimas palabras de sus padres y lo que el había aprendido. En paz declaro que no iba a matarlo ya que el odio en su corazón se había retirado finalmente.
El rey le dijo “ Tu me has dado la vida ahora y yo no te matare cuando lleguemos a la ciudad, ya no seremos enemigos, viviremos en paz de ahora en mas.”
El rey y el principe juraron que no se iban a lastimar el uno al otro y que además iban a cuidar el uno del otro.
Finalmente sintiendo paz y alegría en sus corazones después de tantos años de odio y miedo, regresaron al palacio. Cuando el rey regreso a la corte llamo a sus ministros y les dijo: “Que harían ustedes si vieran al principe Dighavu, hijo de los antiguos reyes de Kosala?”
Y los ministros dijeron al unísono: “Lo mataríamos en un instante!”
Pero el rey dijo: “Silencio! Delante de ustedes esta el principe Dighavu. No pueden hacerle ningún daño. El me ha devuelto la vida y yo la de el” y mirando al principe le dijo “Querido principe, quisiera que le enseñes a los ministros la maravillosa enseñanza que te han dado tus padres”
Con coraje y compasión el principe dijo “Cuando mi padre dijo , ‘No mires demasiado rato!’ Lo que estaba diciendo es, ‘no guardes odio, no lo nutras’. Cuando dijo ‘No mires poco rato!’ quería decir, no pierdas amigos fácilmente, se el mas leal de los amigos’. Cuando mi padre dijo, ‘El odio no se detiene con mas odio’, quería que yo aprenda esto: el rey mato a mis padres, yo quería matarlos y si lo hubiera hecho, otros hubieran querido matarme a mi, y mi gente hubiera querido matar a los que me mataron, esto continuaría durante generaciones, muchos corazones rotos. Y asi entendí las palabras de mi madre, ‘mi querido, el odio solo se termina con el amor!’
El rey le devolvió al príncipe sus tierras y sus tesoros multiplicados. El principe se caso con la hija del rey y vivieron en paz como vecinos solidarios por siempre.
Y el Buda les dijo a los monjes “Asi es que les digo yo a ustedes, suficiente pelea! Este es mi consejo:
Nunca en este mundo
El odio terminara con el odio;
Únicamente a través del amor es que el odio termina.
Esta es la antigua y eterna ley.”
Y tras decir estas palabras el Buda retorno a su profundo estado meditativo.



