El Despertar de la Alegría, parte IV

Ser Felices Aquí y Ahora, de Oruga a Mariposa

Vimos que el pasado y el futuro solo existen como una idea que tenemos en el presente, no existen de su propio lado, no están en algún lugar guardados. Siempre es hoy, siempre es ahora.

El presente es el único tiempo que podemos decir que existe, (aunque cuando tratamos de agarrarlo también se nos escapa), pero es lo más cercano que tenemos, vamos a ver cual es la clave para ser felices aquí y ahora.

Hay niveles que tenemos que atravesar para llegar a la felicidad suprema.

1. Santosha, Contentamiento.
Este es el primer nivel de una vida feliz. El objetivo de todas las tradiciones espirituales es ser absolutamente felices. Como vamos a llegar al paraíso si no estamos contentos primero.

Analicemos con qué no estamos contentos:

Con las cosas, experiencias, relaciones, trabajos, en suma con nuestra vida.

El mantra del contentamiento es:
OM TENGO SUFICIENTE AH HUNG!

Tengo suficientes zapatos, cds, canales de tv, amigos, promociones en el trabajo, etc.

Solo cuando entiendas que tienes suficiente vas a estar contento, antes NO.

Alcanzar santosha no es fácil, ya que la mayoría de los programas de tv, revistas, Internet y vidrieras te dicen que no tienes suficiente, que siempre te falta algo.

2. Estar contento en el lugar adonde estás ahora.
Este es otro nivel para una vida feliz. Dejas de querer estar en otro lado y en otro tiempo. AQUÍ Y AHORA.

“La vida es sufrimiento” (para los que no están iluminados), dijo Buda. Esto quiere decir, siempre está: muy caluroso, muy frío, húmedo, seco, incomodo, hambre, picazón, dolor, ansiedad, miedo, duda, etc. Cuando algo no está muy mal, esta un poco mal. Si tienes duda sobre esto, en cualquier momento del dia escanea tu cuerpo y mente.

Así que vemos que estar felices aquí y ahora no es tan fácil. Perdonar y sentir gratitud fue difícil, prestar atención a las acciones de cuerpo, habla y pensamiento también, sobretodo con aquellas personas que nos irritan. Por eso es que los que salieron del sufrimiento nos dejaron escrito el camino, nos dejaron técnicas, un método.

Necesitamos un método no solo para estar presentes sino para ser felices en el presente. No solo VER sino poder hacer algo al respecto, de lo contrario si el presente es desagradable si no eres feliz aquí y ahora te vas a escapar al futuro o al pasado.

Observa esto: En los momentos en que eres feliz en el presente, TU no estás ahí.

Cuando te haces a un lado, cuando dejas de escuchar esa voz en la cabeza que se queja, que molesta y te pierdes en una actividad o en otra persona.

Por eso es que tenemos hobbies y deportes. Por eso nos perdemos en el trabajo, y trabajamos la delirante cantidad de horas diarias que trabajamos.

No es la importancia del trabajo mismo lo que trae la sensación de satisfacción, es la experiencia de perderte a vos mismo en la empresa, en la actividad. Horas sin esa voz volviéndote loco, por unas horas callas al yo.

Con las películas o los buenos libros es igual. Te pierdes, se va el tiempo y no sabes que pasó. PORQUE ESTABAS AHÍ. El sexo es igual, termina en una experiencia en que se disuelve el yo, una sensación oceánica, como decía Freud, de perderte en algo más grande que vos. De alguna forma ese es el objetivo de la religión, la experiencia mística. Perder la sensación de yo.

La separación sujeto/ objeto se disuelve y sucede la unión, Yoga.

La clave del problema es tu yo, vos mismo. El egoísmo es el problema, el estar todo el tiempo pensando en vos mismo.

Ayer fui a la misa que dio un sacerdote amigo que está de visita, es monje recluso hace veinte años en un monasterio Cartujo en Italia. Dijo en el sermón: “La clave esta en rendir el ego, rendir el yo y ponerlo a disposición de Dios para que fluya el amor, si no te rindes, esto no puede suceder.” Sólo con verlo me di cuenta de que hablaba desde la más pura experiencia y realización, el amor encarnado.

Dice santa Teresa de Ávila:

Tememos la muerte hasta que conocemos

La verdad sobre nosotros mismos.

Las costuras en mi cuerpo se han roto;

Me hice a un lado de esa parte mía

Que no amaba todo el tiempo.

Me emociona ver como todos hablamos de lo mismo. No es fácil rendir el ego si creemos que existe de la manera en que creemos que existe.

Para ubicar cual es el yo del que estoy hablando conectate con la ultima vez que te acusaron injustamente de algo y dijiste “Yo no fui!”.

El método que nos dejaron los conquistadores es, por un lado analizar la creencia que tenemos de ese yo. Ver si existe verdaderamente del modo en que creemos. Lo importante aquí no es si el yo existe, lo importante es Cómo existe.

En el audio de la felicidad parte 3 puedes escuchar mas sobre esto si sientes curiosidad.
Click Aqui

La otra parte del método es la práctica de intercambiarte con otro. Salir de vos y ponerte en los zapatos de otro.

En nuestro linaje se dice que hay dos tipos de otro que puedes ser, y verás que puedes ser los dos al mismo tiempo:

  1. puedes ser un santo. (Imitatio Cristi). Para esto tienes que morir a tu idea de vos mismo, dejar de ser oruga y convertirte en mariposa.

  2. Ecualizarte e intercambiarte por otros. Dedicar tu vida al servicio de los otros.

La lectura de este mes es del Bodhisattvacharyavatara, el capitulo 8 sobre la meditación, en cada clase de yoga los profesores te contarán sobre cada uno de estos versos.

Que por la practica de esta enseñanza alcances la felicidad suprema!

 

La guia para la forma de vida de un Bodhisattva
Bodhisattvacharyavattara. Maestro Shantideva
Capitulo octavo sobre la Meditacion

I-Las desventajas del egoismo y las ventajas de perdernos en otro

ye keicdoe Ê>iota laeke sveR te SvsuoeCDya,
ye kecid duùkhitä loke sarve te svasukhecchayä|
ye keict! suiota laeke sveR te=NysuoeCDya,129
ye kecit sukhitä loke sarve te’nyasukhecchayä|129

Toda la felicidad que existe en el mundo
Viene de desear la felicidad de los demás.
Todo el sufrimiento que existe en el mundo
Viene de desear la felicidad solo para mi mismo.

II. La igualdad entre yo y el otro

praTmsmtamadaE Éavyedevmadrat!,
parätmasamatämädau bhävayedevamädarät|
smÊ>osuoa> sveR palnIya myaTmvt!.90
samaduùkhasukhäù sarve pälanéyä mayätmavat||90

En primer lugar esfuérzate por igualarte con los demás:
Protege a los demás como a ti mismo porque todos
Deseamos el placer y nos desagrada el dolor.

hStaidÉeden b÷àkar> kayae ywEk> pirpalnIy>,
hastädibhedena bahuprakäraù käyo yathaikaù paripälanéyaù|
twa jgiÑÚmiÉÚÊ>o suoaTmk< svRimd< twEv.91
tathä jagadbhinnamabhinnaduùkha sukhätmakaà sarvamidaà tathaiva||91

Aunque el cuerpo consta de partes y aspectos diferentes
Como las manos y las piernas, protejo un solo cuerpo.
De igual modo debería proteger a los seres concientes que
Experimentan placer y dolor y, como yo, tienen el deseo de ser felices.

myaNyÊ>o< hNtVy< Ê>oTvadaTmÊ>ovt!,
mayänyaduùkhaà hantavyaà duùkhatvädätmaduùkhavat|
Anu¢aýa myaNye=ip sÅvTvadaTmsÅvvt!.94
anugrähyä mayänye’pi sattvatvädätmasattvavat||94

Debo acabar con el dolor ajeno porque su sufrimiento es
Igual al mio; debo beneficiar a los demás porque son
Seres concientes igual que yo.

yda mm! pre;a< c tuLymev suo< iày<,
yadä mam pareñäà ca tulyameva sukhaà priyaà|
tdaTmn> kae ivze;ae yenaÇEv suoae*m>.95
tadätmanaù ko viçeño yenätraiva sukhodyamaù||95

Si yo y los demás somos idénticos en desear ser felices
¿Qué hay de especial en mÍ? ¿Por qué me esfuerzo
Únicamente en mi felicidad?

yda mm pre;a< c Éy< Ê>o< c n iày<,
yadä mama pareñäà ca bhayaà duùkhaà ca na priyaà|
tdaTmn> kae ivze;ae yÄ< r]aim netr<.96
tadätmanaù ko viçeño yattaà rakñämi netaraà||96

Y si yo y los demás somos idénticos en el sentido de
Que no deseamos sufrir, ¿por qué me siento diferente?
¿Por qué me protejo a mí y no a los demás?

III. La elasticidad del yo

tdoeÊ>oen n me baxeTytae yid n rúyte,
tadduùkhena na me bädhetyato yadi na rakñyate|
nagaimkayÊ>oaNme baxa tTken rúyte.97
nägämikäyaduùkhänme bädhä tatkena rakñyate||97

Pero ¿qué necesidad tengo de protegerlas si su dolor no me afecta?.
En este caso tampoco deberías protegerte del sufrimiento
Futuro pues, en realidad, ahora no te hace sufrir.

yid ySyEv y΂>o< rúy< tSyEv tNmtm!,
yadi yasyaiva yadduùkhaà rakñyaà tasyaiva tanmatam|
padÊ>o< n hStSy kSmat! tÄen rúyte.99
pädaduùkhaà na hastasya kasmät tattena rakñyate||99

Me parece que quien experimenta dolor debe protegerse A sí mismo.
Cierto, pero si el sufrimiento del pie no es el de la mano
¿Por qué lo proteges entonces?

s<tan> smudayí pi{´senaidvNm&;a,
santänaù samudäyaçca paëktisenädivanmåñä |
ySy Ê>o< s naSTySmat! kSy tt! Sv< Éiv:yit.101
yasya duùkhaà sa nästyasmät kasya tat svaà bhaviñyati||101

Conceptos como un continuo o un agregado no existen,
Igual que no existen un rosario o un ejercito: necesitan de
Muchas unidades para ser válidas como tales. Por lo tanto, si
No existe un poseedor del sufrimiento ¿quién tiene control sobre él?

ASvaimkain Ê>oain svaR{yevaivze;t>,
asvämikäni duùkhäni sarväëyeväviçeñataù|
Ê>oTvadev vayaRi[ inymStÇ ik<k«t>.102
duùkhatvädeva väryäëi niyamastatra kiìkåtaù||102

Puesto que no existe un poseedor inherente del sufrimiento
No puede haber una distinción absoluta entre uno mismo y los demás,
Si deseo eliminar mi sufrimiento arguyendo que es doloroso, ¿Por qué estoy tan convencido de que no debería eliminar también el sufrimiento ajeno?

VI. Ver la vacuidad de vos mismo

A_yasadNydIye;u zu³zaei[tibNÊ;u,
abhyäsädanyadéyeñu çukraçoëitabinduñu|
ÉvTyhimit }anmsTyip ih vStuin.111
bhavatyahamiti jïänamasatyapi hi vastuni||111

Aunque la base es impersonal, a causa de una familiaridad constante
Pienso que las gotas de semen y sangre de otros seres,
Constituye el yo.

twakayae=NydIyae=ip ikmaTmeit n g&ýte,
tathäkäyo’nyadéyo’pi kimätmeti na gåhyate|
prTv< tu SvkaySy iSwtmev n Ê:kr<.112
paratvaà tu svakäyasya sthitameva na duñkaraà||112

Sobre esta base, ¿por qué no voy a poder ver los cuerpos de los demás
Como “yo”? Asi no es difícil ver que mi cuerpo es también de los demás.

ywaTmbuiÏr_yasat! Svkaye=iSmn! inraTmke,
yathätmabuddhirabhyäsät svakäye’smin nirätmake|
pre:vip twaTmTv< ikm_yasaÚ jayte.115
pareñvapi tathätmatvaà kimabhyäsänna jäyate||115

La fuerza de la costumbre me hace imputar el “yo” sobre la base de este
Cuerpo impersonal, ¿por qué no lo imputo sobre otros seres?

V. Perderte para encontrarte

b÷na va ikmu´en †ZytaimdmNtr<,
bahunä vä kimuktena dåçyatämidamantaraà|
SvawaRiwRní balSy muneíaNyawRkarin[>.130
svärthärthinaçca bälasya muneçcänyärthakäraniëaù||130

Pero, ¿qué necesidad hay de seguir hablando?
Los niños persiguen su propio beneficio, los Budas persiguen
El beneficio de los demás ¡Fíjate en la diferencia!

n nam saXy< buÏTv< s<sare=ip k…t> suo<,
na näma sädhyaà buddhatvaà saàsäre’pi kutaù sukhaà|
SvsuoSyaNyÊ>oen pirvtRmk…vRt>.131
svasukhasyänyaduùkhena parivartamakurvataù||131

Si no cambio mi felicidad por el sufrimiento de los demás
No llegaré al estado de Budeidad, ni experimentaré
Alegrias en la existencia cíclica.

AaTmanmpirTyJy Ê>o< Ty´…< n zKyte,
ätmänamaparityajya duùkhaà tyaktuà na çakyate|
ywai¶mpirTyJy dahm! Ty´…< na zKyte.135
yathägnimaparityajya däham tyaktuà nä çakyate||135

Si no lo abandono, mi sufrimiento nunca acabará;
No puedo evitar quemarme mientras agarro una brasa ardiendo.

tSmaTSvÊ>ozaNTyw¡ prÊ>ozmay c,
tasmätsvaduùkhaçäntyarthaà paraduùkhaçamäya ca|
ddaMyNye_y AaTman< pran! g&Ÿaim caTmvt!.136
dadämyanyebhya ätmänaà parän gåhëämi cätmavat||136

Para terminar con el dolor que me causan los demás y aplacar su sufrimiento,
Entregaré mi yo a ellos y les estimaré como a mi ser.