Creando un mundo extraordinario

Paramahansa Yogananda 1893-1952

Un ensayo inspirado en el libro “Autobiografía de un Yogui”, de Paramahansa Yogananda

Creando un mundo extraordinario Un ensayo inspirado en el libro “Autobiografía de un Yogui”, de Paramahansa Yogananda Al leer la Autobiografía de Paramahansa Yogananda, no pueden dejar de sorprendernos los numerosos eventos extraordinarios que el yogui relata. Desde encuentros con santos en todos los rincones de la India, hasta Maestros que realizan milagros asombrosos, pasando por experiencias místicas personales que Paramahansaji describe en detalle. El lector se lleva la impresión de que el contacto con lo Divino, lejos de ser un hecho fuera de lo común, formaba parte de la vida cotidiana del Santo. Si hay algo que tienen en común todos los pasajes de su libro, es que ninguno transmite una sensación de “trivialidad” u “ordinariez”.

¿Es casualidad que un ser como Paramahansa Yoganando viva tantas experiencias extraordinarias? ¿Qué hace que la vida cotidiana de una persona esté teñida de ordinariez, o en cambio sea una aventura fuera de lo común?

El Buddhismo enseña que todas las personas tienen el potencial de ser seres extraordinarios. Algunos le llaman “Cuerpo de Vacuidad” a este atributo, a este potencial oculto en cada ser. Esto quiere decir que todas las personas que nos rodean, todos los días, y que percibimos como “ordinarias” o “comunes”, tienen el potencial de ser algo más. ¿De qué depende entonces que las veamos como seres ordinarios o extraordinarios?

Los grandes Maestros explican que la forma en que vemos el mundo está determinada por nuestras acciones de pensamiento, palabra y cuerpo. Si ante la misma situación una persona puede experimentar gozo divino, mientras otra siente aburrimiento o hastío, esto se debe a que, en el pasado, han condicionado sus mentes por la forma en que trataron a los demás.

En un pasaje de Autobiografía de un Yogui, Paramahansaji muestra un ejemplo de cómo nuestros pensamientos determinan el tipo de mundo que experimentamos y nuestro contacto con lo Divino, a través de las palabras de su Maestro, Sri Yukteswar:

“En cierta ocasión, un notable químico cruzó su espada con mi maestro. El visitante no admitía la existencia de Dios, ya que la ciencia no había encontrado ningún medio para descubrirlo. […] Mi maestro lo miró con severidad: – Yo le recomiendo un nuevo experimento: examine detenidamente sus pensamientos durante veinticuatro horas. Ya no se asombrará más de la ausencia de Dios.” (Cap 12, p. 173)

Con esto, el Maestro quiere poner de manifiesto que nuestra percepción de Dios no es independiente de nuestros pensamientos, sino todo lo contrario. Sólo una persona que tiene pensamientos virtuosos puede percibir luego la Divinidad en su mundo.

Así, los seres avanzados en la práctica espiritual, que han desarrollado compasión y sabiduría, tienen experiencias extraordinarias en su vida diaria, como Paramahansa Yogananda.

Si tenemos pensamientos ordinarios durante todo el día, y tratamos a las personas que nos rodean como si fueran ordinarias, ¿podría en realidad sorprendernos que luego vivamos solamente experiencias ordinarias, o sin sabor?
A la inversa, tampoco es sorprendente que quien piense y obre como si los seres a su alrededor fuesen sagrados, y haga de esto una forma de vida, experimente luego el mundo como algo fuera de lo común. Parece lógico, ¿no?
Aquellos que comprenden la forma en que nuestra mente genera hábitos por la forma en que tratamos a los demás, y luego colorea nuestra realidad, pueden verdaderamente crear un mundo extraordinario. Dicen que hay seres que experimentan un Paraíso, aquí y ahora, por haber perfeccionado en el pasado la forma en la que piensan y tratan a los demás. Paramahansa Yogananda explica que si entendemos este funcionamiento de la conciencia, no tiene por qué sorprendernos ver actos que pueden considerarse “milagrosos”. La palabra “milagro” implica que algo está fuera de una ley natural. Y en realidad, para quien entiende, un hecho “milagroso” es la consecuencia natural de haber cultivado la virtud:

“Los poderes considerados milagrosos de los grandes maestros son el atributo natural que acompaña su exacto entendimiento de las leyes sutiles que operan en el cosmos interior de la conciencia. En verdad, nada puede ser llamado un «milagro» excepto en el profundo sentido de que todo es un milagro” (Cap. 30, p. 365)

Si es cierto que nuestra mente colorea nuestra realidad sobre la base de cómo tratamos a los demás, tratar a los demás como si fueran seres extraordinarios, y vivir luego en un mundo fuera de lo común, parece una idea muy buena. Pero puede no ser fácil. A veces, ver a las personas que tenemos al lado como seres fuera de lo común es difícil, y hasta puede sentirse como algo forzado. Los maestros nos enseñan que la forma en que vemos a los seres que nos rodean hoy está condicionada por nuestros pensamientos y acciones del pasado. No es casualidad que veamos a nuestra pareja, amigos o familiares como personas ordinarias hoy. ¿Cómo podemos empezar a cambiarlo?

Digamos que queremos empezar con una persona, empezar a ver a una persona en nuestro mundo como alguien extraordinario. En su visita en enero de 2011 a la Argentina, Geshe Michael Roach enseñó una práctica para esto, y es algo así:

Vas a empezar con una duda. Elegís a un ser querido, puede ser tu pareja o un amigo. Tal vez es tu hija/o, alguien con quien trabajás… cualquier persona está bien, probablemente sea una buena idea elegir a alguien a quien no nos cueste tanto ver como especial. Vas a tener un diario o anotador en tu mesa de luz. Todas las noches, antes de dormir, hacés el ejercicio de crear una duda, una sospecha de que esa persona sea un ser extraordinario. Algunos usan la imagen de un Ángel. Sería algo así:

Te estás por dormir, y pensás “¿Y si mi pareja fuese un ángel? Porque para mí no lo es, pero… ¿y si lo fuera?” Y pensás en una cosa “sospechosa” que haya hecho durante ese día que pasó. Algo que haría un Ángel. Y lo anotás en tu diario especial para esto. Breve, solamente una oración. Al principio puede no ser fácil. Tal vez se te ocurre algo muy pequeño, no importa. Puede ser “Hoy tenía sed y sin que se lo pida me trajo un vaso de agua”. Está muy bien. Y con el tiempo, puede volverse divertido, como una especie de “paranoia iluminada”.

Tal vez puedas imaginarte como sigue la historia. Puede ser que, al principio pienses “Esto es una locura. Mi pareja no es un ángel, es una persona normal. La quiero mucho, pero es una persona normal.” No importa. Escribís tu oración con el hecho sospechoso, por más pequeño que sea, todas las noches. Esto “siembra una semilla” en tu mente. Crea un hábito. Y Paramahansa Yogananda decía que ver la Divinidad en nuestro mundo depende de cómo pensamos, ¿no?

Cada vez va a ser más fácil encontrar hechos “sospechosos”. Y cada vez va a ser más fácil tratar a esta persona como alguien fuera de lo común, porque vas a verla así. Y tal vez un día, la mires y pienses que era una locura haberla visto en el pasado como alguien ordinario, ¡cuando ahora resulta tan evidente que no lo es! Es importante que todo esto opera a nivel de tu conciencia. Porque el mundo no existe independientemente del observador que lo percibe. Cambiando tu conciencia cambias el mundo que percibís, esta es la enseñanza de todas las grandes tradiciones espirituales. La persona/ángel ni siquiera tiene que enterarse de que estás sospechando sobre su santidad…

No lo creas, ¡probalo! Después de todo, estuvimos toda la vida viendo a las personas, a TODAS las personas, como ordinarias. Y tal vez estás un poco cansado/a o aburrido/a de sentir que todo es tan “común” a tu alrededor… Podemos probar tratar de ver como extraordinaria a UNA, ¿no? Solamente una.
Tal vez nos sorprendamos…

Ensayo de un alumno/a del Profesorado Kaladanda 2011 que prefirio mantener su anonimato.